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Estancamiento laboral, un riesgo latente.

16 mayo, 2012 7:12 / by / 4 comments
El sentir que no se crece en el trabajo es un malestar que hace tiempo estudian los expertos. Las consecuencias de esto afectan directamente al profesional en su estado anímico y por lo tanto en su rendimiento. De allí que se ha convertido en un tema importante para las compañías.Según los entendidos, el llamado síndrome del estancamiento laboral afecta en mayor medida a aquellos que son más valiosos para las empresas, pues muestran un perfil enfocado a los retos ambiciosos y a cumplirlos en plazos menores. Lo anterior genera un doble esfuerzo por mantener la motivación, ya que ésta irá de la mano de los objetivos que se le asignen y la importancia para la organización.
Rutina, una gran enemiga
El fenómeno también se presenta en personas que llevan tiempo en su mismo puesto, por lo que su labor se vuelve rutinaria, dando paso a un conformismo que hace que el trabajador pierda interés en progresar. Las razones de lo anterior son muchas, pero los estudios destacan el poco valor que la persona percibe de sus responsabilidades, la falta de reconocimiento por parte de sus superiores y las tensiones o conflictos con los compañeros.
En la mayoría de los casos, quienes dan muestra de estancamiento son profesionales que en un primer momento se mostraron como innovadores y proactivos pero que con el paso del tiempo terminan por acomodarse sin reflejar el mismo interés de antes por su trabajo. Esta disminución en el ritmo e intensidad de trabajo provoca la desilusión de las jefaturas que esperaban del empleado.
El problema de caer en esta actitud es que se pone en riesgo el empleo, pues un mercado actual tan competitivo no se puede dar este tipo de ventajas a la posible competencia, más aún si se piensa que los recién egresados salen de las aulas con la misma fuerza y ganas por ser un aporte a las empresas que la que el sujeto en cuestión perdió con los años.
Causas y soluciones
Pero, ¿cuáles son los principales síntomas del estancamiento? El primero de todos es la perdida de motivación, seguido por falta de actualización y poco dedicación por aprender, temor constante por la inestabilidad del mercado y la competencia, problemas para relacionarse con su equipo o compañeros, poco interés por participar en proyectos a largo plazo, ausencia de confianza en las jefaturas y caída de la identificación que se tenía con la empresa.
A la hora de revertir este proceso, las recetas más usadas son el acercarse a sus superiores y conversar la situación, explicando que se espera y cuáles pueden ser los aportes a futuros proyectos que le devuelvan la motivación. En el corto plazo lo más fácil es modificar rutinas y autoimponerse metas.
A su vez, la empresa debe redefinir el papel del profesional reconociendo su valor. Esa actitud debe venir acompañada de la opción de obtener capacitación con la idea de que en el futuro se le puedan asignar nuevo retos y que cuente con las herramientas para asumirlos. Otra alternativa son las actividades extra laborales, pues puede volver a crear una relación entre la persona y la compañía. Equipos deportivos, grupos de trabajo para mejorar el clima laboral o brigadas de emergencia son algunos ejemplos.
 

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